Pentecost — Un Viento Que Levanta y Renueva

Posted: June 3, 2017 in Pastor's Page

Dear Sisters and Brothers,

 

 

 

 

PENTECOST

 

 

Pentecost was the reversal of the Tower of Babel. Immense confusion and division resulted when our ancestors (effectively “WE”) had the audacity and arrogance to attempt to build a monument to our own egos, to effectively fabricate something that we thought could circumvent our dependence upon God. Thanks be to God, this ridiculous fiasco of ours was literally “blown away” by the wind of the Holy Spirit.

 

As the Holy Spirit blew life-giving breath into the early Christian community, the “Babel of many voices” was overcome as “each person heard the other speaking in his or her own language”.   Quarreling gave way to Eucharistic fellowship as the community experienced a new sense of unity and purpose. Fear was overcome by courage, as the apostles emerged from behind locked doors and went charging out into the world to spread the Good News. Remorse and self-recrimination gave way to inner peace and freedom, as the new community was filled with a joy that only Christ could bring. People of all nations started coming together and the power of Jesus’ passion, death and resurrection was unleashed upon the world. Redemption was now a reality.

 

The sin spoken of in the Genesis story of the Tower of Babel is a type of sin that threatens to corrupt the lives of people of all times and places. We human beings are always vulnerable to creating a plethora of self-serving projects, vulnerable to thinking we can live without God, vulnerable to creating “shorts-cuts to heaven”, vulnerable to overindulging in lives of ease and pleasure.

 

In a real sense, God does not have to step in to punish us for these sinful behaviors. These sinful behaviors produce their OWN punishment, for the sin of arrogance (which is at their core) crowds out God and leaves no room for grace to work in our lives.

 

Pentecost, the power of the Holy Spirit, can melt this sin away and turn our lives around. We need to open the windows of our hearts to allow God’s life-giving breath to fill our souls, enlighten our minds, strengthen our wills, and guide our steps on the paths of truth that lead to eternal life.

 

 

 

 

UN VIENTO QUE LEVANTA Y RENUEVA

 

“Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos….”, leemos en el evangelio de este domingo. Estos hombres que conocieron de cerca a Jesús, que vivieron con él (Juan 1: 39), que fueron llamados por el mismo Jesús, y se les confiaron los secretos del Reino (Juan15:15), están ahora encerrados y llenos de miedo. A pesar del encierro, Jesús irrumpe en la habitación y se presenta en medio de sus discípulos. No hay regaño, no hay reproche; solamente puras palabras de aliento: “La paz esté con ustedes”. Este hombre que entra sin anunciarse, que atraviesa paredes….¿es el mismo Jesús que conocieron sus discípulos? Sí. Y para que no quede duda, Jesús les muestra las manos y el costado.

 

La alegría de los discípulos no se puede contener: ¡Jesús está vivo! Del miedo a los judíos ni quien se acuerde. Jesús les vuelve a decir, “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envio yo”. Los discípulos pasan de ser discípulos a ser apóstoles (enviados). Pero, ¿cómo?, ¿nosotros que nos llenamos de miedo y nos acobardamos tanto?, se pudieron haber preguntado los discípulos.

 

Jesús sabe de los miedos y cobardías de sus discípulos; pero no le importa, porque les ha traído un don maravilloso, un viento que levanta y renueva, el Espíritu Santo: “sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo. A los que perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no los perdonen, les quedarán sin perdonar'”.

 

En esta fiesta de Pentecostés digamos juntos: ¡Ven, Espíritu Santo! Levántanos porque a veces estamos encerrados en nosotros mismos…..”Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluya”, rezamos en la Antífona de la Comunión. Ojalá estas palabras se queden en el corazón y las hagamos vida.

In the Risen Lord,
Fr. Eddie Gros, Pastor